jueves, 21 de agosto de 2014
El Hogar 3
-¿Todo eso os han dicho?- La chica tenia los ojos y la boca abiertos de par en par.
-Si, al parecer "Los Cuidadores" ascenderán a Chett al rango de cuidador dentro de una semana. Será entonces cuando nosotros los veamos por primera vez.- Marty adoptó un gesto de superioridad. -Elise y yo pasaremos a ser mayores ese día y, junto con Ransam, seremos vuestros profesores.-
-¿Es eso cierto Elise?- La chica no salía de su asombro, miraba a sus dos amigos como si fueran dioses vivientes.
-Así es Lith, pero recuerda, no puedes decírselo a nadie.- Elise se percató de que Marty la miraba con ojos suplicantes. -No Marty, eso no.-
-¡Venga! Estaremos los 4 juntos. ¡Si tu lo vas a ver con Ransam yo lo quiero ver con Lith!- Elise miró a Lith con gravedad.
-Si te decimos algo. ¿Prometes que no lo dirás nunca, pase lo que pase?- La chica temblaba de la emoción.
-¡Lo prometo!-
-Muy bien, díselo a tu novia Marty.- El joven tomó las blancas manitas de Lith entre las suyas de color gris violáceo.
-He encontrado la forma de moldear mi poder de las sombras de forma que pueda llevar gente conmigo.- Ambas chicas lo miraban con asombro, pese a que Elise lo sabía y lo había comprobado en sus carnes días atrás, la experiencia le resultaba espeluznante y maravillosa al mismo tiempo. -Y Ransam sabe la ruta que podemos tomar por los conductos para ver la investidura de Chett como cuidador.- Elise se acercó a Lith y susurró:
-Marty ha podido ver a los cuidadores, el cree que son nuestros padres.-
-Parecen muy buenas personas, aunque están todo el día trabajando. Creo que tienen muchos problemas para tenernos aquí abajo abastecidos de todo.- Añadió. Unas voces alertaron a los tres chicos.
-Son Gloria y los demás, pirémonos de aquí.- Las dos chicas desaparecieron por el corredor contiguo y Marty, como su mote indicaba, se convirtió en otra sombra más de aquella gruta.
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Eran las 17:00h y Ransam no había aparecido.
-¿Dónde se habrá metido?- Marty no dejaba de parlotear, Elise lo miraba y la pequeña Lith la miraba a ella. -Dijimos a las 16:30h en el comedor, si tarda más tendremos que irnos sin él, el grupo de limpieza llegará de un momento a otro. Lith se giró hacia la puerta.
-Ahí viene.- Marty y Elise se miraron el uno al otro. La chica nunca había dado señales de tener mutación alguna, pero en los últimos meses siempre adivinaba lo que iba a suceder momentos antes de que, efectivamente, sucediera. En ese mismo instante entró Ransam portando una bolsa de tela tan abultada que parecía a punto de estallar.
-Lo siento chicos, he traído un montón de cosas para haceros una propuesta...- Marty lo interrumpió.
-Después nos lo cuentas, vámonos de aquí cuanto antes.- Los cuatro se miraron y asintieron. Acto seguido salieron por la puerta de la cocina, la atravesaron y se colaron con las llaves de Ransam en el almacén.
-Cerraré por dentro y así os explico mi plan.- Se apresuró a decir el mayor de los chicos. Cerró la puerta dejando puesta la llave por dentro. Lith miraba a las estanterías de los dulces con devoción.
-¡Nunca pensé que existieran tantos pastelitos todos juntitos!-
-¡Atención! Este es el plan: He traído una mochila para cada uno. Como Chett no va a volver abajo, el jefe de todo ahora soy yo.- Miró a Lith con ternura. -Eso significa que podemos llenar las mochilas con todos los pastelitos que queramos.- La pequeña parecía a punto de llorar de la emoción.
-¡Gracias Ransam! es el mejor regalo que me han hecho nunca.- El joven acarició su pelo y continuó.
-En las mochilas también llevaremos ciertos aparatos que he traído. He pensado que, ya que vamos a desaparecer un rato ¡Podríamos hacer vuestra primera visita al exterior!- Los otros tres se quedaron boquiabiertos. -¿Qué te parece eso Lith? Serás la primera con menos de 14 años que haya visto lo que hay fuera de El Hogar.- La pequeña corrió hacia él y lo estrechó en sus bracitos.- Lith tenía 12 años pero su actitud y su estatura eran los de una niña de 8. Nadie entendía por qué, simplemente todos asumían que era adorable por naturaleza y jamás se había sabido de nadie a quien cayera mal o que hubiera sido capaz de negarle algo. También era de dominio común que si había alguien con ganas de ver el mundo exterior, esa era Lith.
-¡Te quiero Ransam!- Exclamó con devoción, luego se giró hacia Marty. -Aunque no tanto como a ti.- Dijo guiñándole un ojo.
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